Hay historias que no se explican… se sienten. Y la parrilla uruguaya es una de ellas. Pablo Profumo trajo a Lima mucho más que técnica y buenos cortes, trajo una cultura, una identidad y una forma de entender la mesa. En El Parrillón, cada brasa tiene intención y cada servicio busca algo más que satisfacer: emocionar.
Pero toda gran parrilla merece un gran vino. Por eso la conexión con Bodega Pisano, una de las casas vitivinícolas más emblemáticas del Uruguay, no es casualidad, es una afinidad natural. Vinos intensos, elegantes y con personalidad, igual que la carne que los acompaña.
Hoy, gracias a Cepas del Sur, esa unión llega completa a cada mesa: fuego uruguayo, vino con historia y una visión compartida.
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